Comfort Food

Me encanta la expresión inglesa de comfort food. Dos simples palabras que expresan en realidad una idea entrañable y universal: comida que nos hace sentir bien y a la que recurrimos en momentos de estrés, cansancio o bajón. Aunque para algunos no se trate más que de sustancias que producen un efecto opiáceo en el cerebro, según los académicos británicos, este tipo de comida suele estar asociada con nuestra infancia o la cocina de casa y nos atrae desde un punto de vista nostálgico y sentimental. O sea que debemos imaginar la comfort food, en forma de un gran abrazo que en los días difíciles nos hará sentir mejor.

Lattes&Muffins

En una encuesta reciente, los británicos eligieron el chocolate como su comfort food favorita. En mi Top 10 sin duda estarían un chocolate caliente en una tarde de lluvia, unas lentejas recalentadas después de trabajar, regresar a casa y tomar la comida de mamá ó seguir merendando a los 30 un bocata de Nocilla, igual que cuando tenía 7 años. Y por supuesto, la que seguro sería la estrella en las listas de los españoles: el mítico Cola Cao con galletas. Sienta bien al desayuno, a la merienda y sobre todo antes de ir a dormir. Por eso, ayer, tras una semana lejos de casa, intentando arrancar esta nueva vida americana, decidí reconfortarme con lo más parecido a un Cola Cao con galletas que pude encontrar por aquí: un café con leche (eso sí, de medio litro) y una blueberry muffin (una especie de magdalena jugosa con arándanos y una de mis larpeiradas favoritas). Por supuesto, en buena compañia, mientras esperamos a que se derrita la nieve y lleguen los amigos de visita. Se podría pedir algo más? (Sí, que DTE Energy nos suministre electricidad lo antes posible para no tener que seguir viviendo en un apartamento sin luz, calefacción ni agua caliente). En fin, ya lo dijo Walter Matthau, “nadie es perfecto”.


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