L-e-t-r-a-s

Cuando era pequeña solía dedicar tiempo a intentar sacar la letra de las canciones que me gustaban en inglés. Seguramente, los niños anglófonos de mi edad no dedicaban ni un minuto a esta actividad (experimentando con canciones en otros idiomas). Es más probable que en el tiempo que yo dedicaba a rebobinar el casete una y otra vez, ellos se enfrascasen en la lectura del diccionario memorizando cada letra de cada palabra. Su objetivo: llegar a convertirse algún día en alguien como Evan O’Dorney, el californiano de 13 años que ayer fue proclamado campeón del National Spelling Bee.
Se trata de un simple certamen que, a pesar de consistir única y exclusivamente en saber deletrear palabras en inglés, cuenta ya con 80 años de historia y la final es retransmitida en directo en horario de máxima audiencia por la cadena ABC. Supongo que el espectador encuentra la gracia en ver el sufrimiento de las pobres criaturas sometidas a la presión del micrófono, las cámaras y un amplio auditorio formado por jueces, competidores y familiares. Un ambiente poco relajante, en el que tendrán que adivinar cómo narices se deletrean palabras como schuhplattler, aniseikonia o bewusstseinslage (ejemplos auténticos cuya pronunciación obviamente se aleja mucho de lo escrito). Con razón, Andrew Lay, el niño de la imagen se queda alucinado al enterarse de que ha deletreado bien una palabra durante la competición de este año.
Según los organizadores del certamen, su objetivo es ayudar a los estudiantes a enriquecer su lenguaje y desarrollar un correcto uso del inglés que les beneficiará en su vida futura. Yo me pregunto si los niños (o sus padres) se sentirán tal vez más atraídos por los titulares en los medios de comunicación además de por el suculento premio de más de 30.000 dólares que se embolsa el campeón. Para terminar y a modo de anécdota, apuntar que el ganador Evan O’Dorney fue educado en casa (home-schooled) y siempre come pescado antes de competir.


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